noviembre 19, 2010

Revolución Mexicana

Lucha por los derechos humanos y de los mexicanos
Bertha Sola

A principios del siglo XX, parecía que México estaba en una etapa de gran auge, sin embargo, los beneficios eran disfrutados por unos pocos, mientras que el pueblo cada vez estaba más pobre y era explotado y privado de sus derechos.

La Revolución Mexicana se desarrolló de 1910 a 1920 y fue un movimiento armado del pueblo en contra del gobierno y la reelección del General Porfirio Díaz, así como por la lucha de los derechos de todos los mexicanos. Sin embargo surgieron varios caudillos al mismo tiempo que tenían sus propias ideas, lo que complicó mucho el proceso y los fines de la revolución.

Entre los principales líderes figuraron: Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza.

Pero ¿cómo empezó todo?
Cuando Porfirio Díaz llegó a la presidencia de la República en 1876, había luchado para evitar que los presidentes se reeligieran, porque decía que así no podía progresar el país. Sin embargo al terminar su primer periodo presidencial, asignó a Manuel González como su sucesor mientras cambiaba la Constitución para poderse reelegir de forma indefinida.

Así, nuevamente en 1884, asumió el poder que estaría en sus manos hasta 1911. Durante este largo periodo, de más de 30 años, el país progresó en muchos aspectos, pero a costa del sacrificio y la calidad de vida de la mayoría de la gente que vivía explotada por unos cuantos, a quienes Díaz otorgaba el privilegio de tener latifundios, haciendas, dinero, poder y riqueza.

El pueblo estaba cansado y gracias al impulso de la educación, una nueva clase media formada por profesionales, maestros y empleados del gobierno había surgido y estaba en contra de una nueva reelección y de las injusticias que se cometían contra el pueblo.

Entre ellos destacó Francisco I. Madero, que empezó su campaña presidencial con mucho éxito, tanto que Porfirio Díaz lo mandó encarcelar, para que en las elecciones de 1910 no ganara la contienda.

Madero se escapó y se fue a Estados Unidos para poder elaborar con cuidado el “Plan de San Luis”, que establecía, la no reelección, el desconocimiento al gobierno de Porfirio Díaz e invitaba al pueblo mexicano a levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910 a las 6 de la tarde.

La Revolución Mexicana estalló puntualmente y fue apoyada por varios caudillos como Emiliano Zapata en el estado de Morelos, que quería que los indígenas recuperaran sus tierras, Francisco Villa y Pascual Orozco en el norte del país y otros revolucionarios en casi todos los Estados de la República.

Ante esta situación, Porfirio Díaz renunció a la presidencia y se fue a París en donde murió años más tarde. La presidencia fue asumida por Francisco I. Madero que al poco tiempo fue traicionado por Victoriano Huerta, quien organizó una lucha conocida como la decena trágica en la que no solamente lo derrocó, usurpando el poder, sino que lo mandó apresar y matar.

El gobierno de Huerta fue tiránico, nadie lo quería, por lo que Venustiano Carranza elaboró el Plan de Guadalupe para desconocer su gobierno. Para no ser aprehendido, Huerta se fue a Europa y después a Estados Unidos, desde donde preparó una invasión con ayuda del gobierno alemán, pero fue aprehendido y murió sin lograr sus propósitos.

Varios presidentes le siguieron y la lucha continuó, hasta que Venustiano Carranza asumió el poder en 1915 y aunque tenía muchos enemigos entre los que figuraban Emiliano Zapata, Alvaro Obregón y Francisco Villa, Carranza trató de mantener la paz del país.

Formó un congreso para reformar la Constitución de 1821 y elaborar la de 1917, que con algunas reformas, hasta la fecha sigue siendo la principal ley que rige a los mexicanos.

En 1919 fue asesinado Emiliano Zapata y respaldados por el Plan de Agua Prieta, los sonorenses y jefes militares se rebelaron y obligaron a Carranza a salir de la Ciudad de México pero cuando iba rumbo a Veracruz, en el pueblo de Tlaxcalantongo en Puebla, Carranza fue emboscado y asesinado.

El pueblo quedó en manos de un nuevo dirigente, Adolfo de la Huerta, la lucha armada de la Revolución Mexicana terminó a pesar de que todavía pasarían varios años para lograr la tan anhelada paz.

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