junio 23, 2010

En Cosoleacaque

¿Gobierno caciquil o Gobierno Democrático
Samuel Pérez García.
Si el 4 dejulio la ciudadanía decide con su voto a favor de lo mismo de siempre, es decir, a favor de los hijos de los caciques representados por el PAN y el PRI, entonces valdría la pena que nos preguntemos de qué modo la conciencia ciudadana de Cosoleacaque se ha venido conformando a tal grado que las afrentas a su dignidad hayan quedado en el olvido, porque la memoria política tiene guardadas muchas hazañas que hablan de violencia, vejaciones, golpizas brutales y hasta asesinato, lo que ha sido resultado no de casualidades sino de acciones que responden a ciertos planes premeditados. Y para el caso vale recordar dos, uno antiguo y otro actual, aunque haya muchos más ejemplos dados en cada periodo de elección:

El primero. Producto de una reyerta política, durante la toma de posesión de Alejandro Barreiro, en diciembre de 1976, resultaron muertos Félix González Martínez y Amado Martínez Francisco, además de machísimos heridos, de los cuales todavía hay secuelas como es el caso de Andrés Martínez Francisco, que vive todavía pero cuyo resultado para su vida fue nefasto por haber quedado baldado, y sin recibir la ayuda económica que Juan Merlín le había prometido. Por ese resultado de la violencia política cometida por el caciquismo de Heliodoro Merlín Alor, Juan Merlín Alor, Rafael Merlín Alor y Daniel Martínez, estuvieron unos días en la cárcel, pero salieron libres, gracias a la influencia política y al poder absoluto que el PRI poseía en aquellos años.

El último acto violento sucedió el 2 de julio del 2008, cuando una turba de facinerosos comandados por Héctor Merlín, Heliodoro Merlín, Tomás Merlín, Elvia Merlín y sus cien golpeadores de Hacienda El Renacimiento, agredieron brutalmente a humildes campesinos y mujeres de Coacotla y Cosoleacaque, quienes desde la mañana de ese día se habían plantado en el parque para exigirle a Gladis Merlín Castro, la compra de un bomba para extraer el agua de un pozo y así resolver la escasez de líquido que padece esa comunidad. A cambio de la petición recibieron la ofrenda de los golpes. Y hoy, uno de esos comandantes en jefe anda pidiendo el voto a los ciudadanos. Primero los golpea, casi los mata, y pensando que el pueblo no tiene memoria, ahora anda mansito pidiendo el voto para acceder al poder. Tanto cinismo no podía haber.

Frente a ese pasado lastimoso, la ciudadanía de Cosoleacaque debería reflexionar un poco, poner sus dudas sobre la mesa y decidir no en virtud de quien le ofrece paliar su hambre o su interés personal por el cargo o la dádiva inmediata, sino en razón de un proyecto de vida: modernización de la vida política en el municipio bajo la dirección de un gobierno democrático, que nazca de las entrañas del pueblo y dirija sus acciones a resolver las rancias necesidades. Hoy más que nunca, debería prevalecer la democracia, pero a cómo están sucediendo las hechos, al parecer el caciquismo quiere a fuerza seguir permaneciendo, pues en virtud de que si bien el pueblo ya está cansado de tanto merlinismo, ahora, al parecer, el pueblo quiere orientar su voto a favor del PAN, creyendo encontrar en Cirilo Vázquez Parisis, hijo del otro cacique muerto: Cirilo Vázquez Lagunes. Sus seguidores creen encontrar en él la solución, cuanto que es solo un paliativo hecho con la misma madera del otro. No hay caique bueno y cacique malo. El cacique siempre es autoritario y familiar. Recuerden como actuaban los hacendados de las viejas haciendas porfiristas. Al ser un paliativo no es la solución, pues lo que queremos para Cosolecaque ante tanto caciquismo es una cirugía mayor, no una aspirina para ese dolor de cabeza, en que se convertido la familia Merlín Alor. Pero el PAN no es la opción de cambio. Y no lo es, por dos razones:

1.- Elegir a Cirilo Vázquez es votar por la continuidad del caciquismo, pero ahora ya no rojo ni PRI, sino azul y PAN. Al ser descendencia de cacique, Cirilo Vázquez no apunta más que a ejercer un gobierno dadivoso con los necesitados, con el fin de que éstos le sigan favoreciendo en cada periodo electoral. Resolverá el hambre unos días al componer un camino o regalar una lámina o cemento, pero no podrá resolver la antidemocracia en Cosoleacaque, porque él mismo, al ser hijo de cacique, lleva en la sangre el germen del autoritarismo familiar y el nepotismo. No soy gurú ni adivino, pero fíjense bien lo que va a pasar en Cosoleacaque si usted, lector vota por el PAN.

2.- Al haberse emparentado por la vía matrimonial, Sofía Vázquez Saut y Emigdio Enrìquez Merlín, el sobrino y la hermana de los respectivos candidatos, un sector de la familia Merlín y Vázquez unieron fortuna, poder y sueños de grandeza política. No quieren gobernar solo Acayucan ni San Juan Evangelista, sino que quieren extender su poder hasta Cosoleacaque, y la mejor manera es precisamente con la sacra unión bendecida con el cacique vivo, enemigo acérrimo del cacique muerto, Cirilo Vázquez, que si este pobre reviviera, volvería a morirse al saber lo que los hijos hacen.

Pero esta unión de familias caciquiles, que hoy aspiran a ser poder absoluto de Cosoleacaque es posible derrotarlos por la vía del voto. Existe la oportunidad, siempre y cuando olvidemos rencores y diferencias políticas, seamos capaces de sumar esfuerzos no en aras de resolver un interés individual, sino en virtud de lo que resultaría beneficioso para toda la comunidad.

Por eso al elegir el ciudadano tiene que pensar si quiere la opción caciquil en sus dos presentaciones: azul y rojo, o quiere buscar otro sendero menos oprobioso, menos cínico, menos turbio, menos autoritario, más ciudadano, más democrático, más sincero, más don de gente. Si elige por el caciquismo, Dios sepa guardarle la pena que tendrá en el futuro; si quiere la democracia, la sensatez, la dignidad, la libertad prevalecerá por debajo de la humillación y la violencia de la que hacen gala y ostentación los caciques que hasta hoy nos han gobernado. Continuidad o discontinuidad del caciquismo es lo que nos debe poner a pensar. Pensar para no errar, pensar para saber, pensar para discernir que los pueblos tienen los gobiernos que quieren, y me parece, desde esta trinchera que me da el pensamiento, orientar a los lectores a que decidan de lo que le quieren heredar a sus hijos: un gobierno democrático o un gobierno caciquil en Cosoleacaque.

1 comentario:

  1. Así es profesor, des afortunadamente en nuestra región aun existe la ignorancia, puesto que nuestras autoridades no lo han sido mas que para enriquecer a unas cuantas familias,mientras el verdadero pueblo se hunde en la miseria. Después de esto que sigue? Tal vez le pasen la estafeta a Karla Merlin o a Emigdio que de política y de leyes saben mas que Ud. o yo de astrofisica.

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